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Adiós a las capas

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¡Qué emoción! Acabo de recibir el prototipo de la nueva gama de prendas que queremos poner en el mercado, en el hemisferio Norte, el próximo invierno. Por desgracia, se trata de un diseño bastante complicado de fabricar y requiere muchas pruebas y prototipos, así que es posible que tengamos que retrasar su lanzamiento hasta que el frío llegue al hemisferio Sur. Entre otras cosas, porque tiene más cremalleras que la última colección completa de vestidos de Victoria Beckham. Como no hay nada similar en el mercado, hemos tenido que trabajar las tallas (y dimensiones) con bebés de verdad, y eso también lleva su tiempo. Algunas mamis geniales que viven aquí, en Hong Kong, me dejan probar en sus hijos los nuevos prototipos pensados para inviernos realmente fríos cuando la temperatura, por estos lares, supera ya los 25 grados. ¡Muchas gracias! Ahora estoy ya contenta con la parte técnica, pero el aspecto externo todavía necesita algo más trabajo.

Empezamos a trabajar en esto hace unos seis meses. Cada vez que pienso en un nuevo producto, el punto de partida se remonta siempre a los problemas que tuve con mis hijos y que podría haber resuelto. Y en este caso concreto aparece destacado en cabeza de lista: Javi, mi primer hijo, nació en Londres y, a pesar de que nos mudamos a Hong Kong cuando tenía 18 meses, tuvo que soportar 2 duros inviernos londinenses. Me encantaba llevarlo a pasear por los fríos parques de Londres. Pero algo que siempre me molestaba era tener que vestir y desvestir al peque constantemente. Salir a la calle a 2 grados, abrigarle, entrar en John Lewis, quitarle la ropa, volver a vestirle para salir a la calle de nuevo,  ir a tomar un café y quitarle unas cuantas capas… y así sucesivamente.

La nueva prenda está diseñada para hacer que todo este proceso sea lo menos molesto posible. A la gente que ya lo ha visto les ha encantado, así que espero que a vosotros os guste también.

Ahora tengo que irme. Javi acaba de llegar a casa del cole. Está emocionadísimo porque Sara, su novia de 5 años, le ha dado “tantos besos hoy que ha perdido la cuenta”. Está saltando arriba y abajo sin parar y empiezo a sospechar que Sarah no es la única causa – seguramente ha encontrado la tableta de chocolate de Godiva que compré para mí esta mañana, ¡y se la ha comido entera!

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