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Esperanza

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Mamá, estás redonda, ¿vas a engordar mucho más?

De esta manera me recibió Javi, mi hijo de 4 años, al salir ayer de la ducha.
No es un niño desagradable, ni lo dice por decir. A mis 22×2 años, estoy embarazada de cuatro meses de mi tercer hijo. Sí, has leído bien, 22×2 años. Ya era una mamá madura cuando di a luz por primera vez, poco antes de cumplir los 40. Pero, en esta ocasión, la gente me mira con cara de asombro. Soy una de esas mujeres cuyo cuerpo, cuando están embarazadas, se vuelve completamente redondo a diferencia de las preciosas y pequeñas barriguitas con forma de balón de algunas futuras mamis. La mayor parte de la gente no se atreve a preguntar y, debido a mi edad y nuevo perfil, se cuestionan si estoy embarazada o simplemente cogiendo kilos.

Cuando confirmo que estoy embarazada, llega el bombardeo de preguntas… Pero, estás contenta, ¿verdad? ¿Es buscado? Pero, has hecho un tratamiento de fertilidad ¿no? He de reconocer que, al principio, esta clase de preguntas me molestaban pero me he dado cuenta de que no son malintencionadas. Así que respondo con agrado: Sí, claro que estoy contenta… Bueno, lo buscado que puede ser teniendo en cuenta que tengo 44 años y mi marido trabaja fuera 20 días al mes… No, nos hemos sometido a tratamiento alguno, sólo soy una de esas mujeres maduras con suerte.

Aunque también recibo comentarios positivos. Varias amigas que quieren ser madres pero, de momento, no son tan afortunadas como yo me han dicho Lourdes, tu embarazo nos da esperanza. Y me colma de felicidad ver que mi embarazo es motivo de ilusión para ellas quienes anhelan que muy pronto la naturaleza les brinde la oportunidad de ser madres.

Y es por ellas por quien cruzo los dedos cuando veo mi barriga crecer día a día.

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