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Lourdes al habla: Nuevo diseño en marcha

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Últimamente he estado inmersa en el diseño de un Nuevo Pingüino que espero haga las delicias de los niños. Tengo que reconocer que me ha costado pero, después de varios intentos fallidos, parece que he dado con él. Ahora llega el momento de llamar a mi técnico, cuyos suspiros escucho desde Hong Kong cada vez que le envío un boceto hecho con ceras (¡sí, todavía trabajo con pinturas!) A pesar de su insistencia en que le haga llegar las imágenes en ilustrator, tengo la sensación de que las ceras tradicionales conservan de algún modo esa parte divertida y auténtica de cada uno de los diseños.

No soy una diseñadora al uso, ni tengo formación específica en esa área. De hecho, hasta hace tan sólo cuatro años trabajaba como abogada de banca de inversiones. ¿Podéis pensar en algo más en las Antípodas de la creatividad que trabajar en el mundo financiero? Los diseños de nuestros Sacos Pingüinos están limitados por la forma de la prenda y por el hecho de que no podemos incluir ni lazos, ni  botones, ni cualquier otro accesorio que pueda suponer algún tipo de riesgo para los pequeños.  Básicamente se trata de combinaciones de colores. Y tienen que reconocerse lo que representan de forma clara sin incluir brazos, piernas o cabeza.

Mi principal  inspiración es mi hermana Natalia, una mami que trabaja hasta la saciedad y que aún así se las ingenia para llegar a casa y hacer de cada minuto que pasa con sus hijos momentos de calidad y diversión. En febrero de este año, pasamos unos días juntas. Una noche dándoles la cena a los niños –pescado, arroz y ensalada-  Roberto, tan pronto vio el plato, dijo: Mami no quiero arroz.  Natalia, haciendo un poco de teatro, abrió los ojos y le contesto: ¿No vas a comer arroz? ¿Estás seguro? Es la comida favorita de los astronautas porque es blanca como sus trajes y porque les hace fuertes para poder viajar con sus cohetes por las estrellas. En un minuto el arroz había desaparecido del plato y fue en ese preciso momento cuando pensé  “astronauta… uhhh…¡buena idea!”  Al final mi astronauta salió azul, pero siempre lo asocio al arroz cuando lo veo.

Mi otra gran ayuda a la hora de los diseños son mis hijos. Son los mejores críticos. Cuando tengo un boceto con el que me encuentro satisfecha, preparo una maqueta en cartulina a tamaño real, le doy color con ceras y lo dejo en el salón poco antes de que lleguen los niños a casa. Tras los besos de bienvenida les enseño el dibujo y les pregunto. ¿Sabéis que es esto? Sé que no voy bien encaminada cuando ven una oveja en el adorable ángel en el que había estado trabajando…

Mi último diseño superó el test de mis hijos ayer por la tarde. Os dejo que voy a llamar a mi técnico.

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